Masa

Cada vez que discuten Alma saca la harina y se pone a amasar. Hay algo en la masa que la hace que la consuela. ¿Todavía lo seguís aguantando? le dice su mamá mientras toma mate mirando la tele. Sos demasiado buena le dice Laura tomándose lo que queda de cerveza. Mamá te quiero mucho dice Lucho abrazándola en la cintura. Almita, vos sabes que sin vos no soy nada dice Raúl agarrándole el brazo justo debajo de la axila. Alma suspira.

Las manos se mueven ágiles. La masa está en un punto clave, es el momento en que parece un enchastre, en el que podés perder la fe. El momento en que creés que nada se une. Que la harina seguirá siendo polvo; el huevo, espeso y el aceite chorreando entre sí. Ese momento en que nadie quiere dejar de ser lo que era. Hasta que algo pasa. Los dedos del que amasa, en este caso de Alma, se imponen. Aplastan. Destruyen. Conquistan. Y ahí en ese momento todos dejan de ser lo que eran para ser otra cosa.  Sus dedos bailan, disfrutan. Alma no sabe bien porqué pero los días que llora el pan sale más rico.

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  1. By Ignacio

  2. By Marina

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