Te presento a Anita…

Todo comenzó esta mañana. El dia empezó normal, como cualquier otro, me levanté, me lavé los dientes y …

CHAN!!! El momento de la verdad!

Justo arriba del labio en un costado, ¿Qué había?

UNA ARRUGA!!

Me estás jodiendo?

de nuevo…

Me estás jodiendo????

Creo que hice lo que toda mujer haría en mi situación, putié, grité, lloré, me enojé con la vida, con todos aquellos que no tienen arrugas. Me indigné.

Y así indignada, media bajón, enojada y ante todo muy molesta, salí a hacer lo que toda mujer haría en mi lugar 2da parte: ir de shopping.

Y compré. Varias cosas, pero mientras caminaba buscaba…
buscaba esa crema mágica, única, carísima con extractos de luna que no solo borraría mi arruga sino que la eliminaría para siempre.

Con mi experiencia en marketing me di cuenta que es medio irreal que esa “crema mágica” existiera.

Y ahí me quedé. Sola, en el shopping. Con bolsas.
Y con mi arruga.

Y ese fue el momento en que tomé una decisión.

Sip.

Me dije, si las arrugas son inevitables, son la marca del paso del tiempo y blablabla, mejor empecemonos a hacernos amigas porque vamos a compartir mucho tiempo juntas.

Respiré hondo…

Y dije: “Hola, “Anita” un gusto de conocerte.”

Y también, reproduzco sin cesura el diálogo que pasó por mi cabeza:

Yo: “Marina, tarde o temprano, más arrugas van a aparecer, así que mejor en vez de angustiarnos, ¿porqué no nos focalizamos en el lado positivo de la situación?”
Marina: “¿Tiene un lado positivo?”
Yo: “Obvio.”
Marina: “¿Qué te parece algo como que cada arruga sea algo que aprendí así que arruga por arruga me convierto cada dia en una persona más sabia, sexy e inteligente?”
Yo: “Me parece genial. Entonces, ¿qué aprendiste con “Anita”?”
Marina: “Mmmm. Ya sé, lo que “Anita” me enseñó es a medir a todos con la misma vara con la me mido a mi misma.”
Yo: “UAU, me encantó.”
Marina: “Ok, me agarró hambre.”
Yo: “A mi también, ¿pollo?”

Y ahí terminamos, yo, Marina, Anita y Juan (que no entendía nada de Anita pero tenia hambre) compartiendo un riquísimo almuerzo.

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