Y para qué escribir (un poco) todos los días te puede cambiar la vida.

Es difícil hablar de lo que se ama. O por lo menos para mí.
Escribo hace mil pero en cuarentena y gracias a un libro que leí (El camino del Artista de Julia Cameron) decidí agarrar un cuaderno de esos que me compró impulsivamente, lapicera y escribir todos los días.

Y esto es lo que pasó…
(Y sigue pasando 😉

El cambio fue radical.

Es probable que si me mirás no notes nada nuevo, ni soy más alta ni más talentosa ni ahora escribo como King o Vonnegut.

Nop, creo que lo que pasó fue algo mucho más grande y maravilloso que eso.

Con el correr de los días y con la idea de que solo escribía para mi y nadie más, pude acallar mis mil voces aceleradas, y entre tanto ruido, bajar un poco el ego y encontrar mi voz.

Chiquita y arrumada en un costado.

Y fui dejándola ser.

Ahora me siento más cómoda escribiendo -ficción y copy-,
me siento más confiada, y me siento más descansada, aceptada, en buenos términos, disfrutando mi voz.

Es como si hubiera hecho muchos ejercicios de pesas en los brazos y ahora tuviera que alzar a mi hijo de una, se siente fácil, cotidiano, sin problemas.

Y pienso que ese es el error que se suele asumir con escribir.

El famoso «si yo ya sé» y por supuesto, el poder de narrar de forma escrita está en todos nosotros… LATENTE.

Porque una cosa es leer, otra cosa es contestar mensajitos y otra diferente es sentarse un rato cada día a escribir algo.

¿Qué escribo?

A veces descargo mis incertidumbres, mis miedos y mis MIL enojos.
Otras escribo afirmaciones, sueños, imagino, doy vueltas mi realidad
y muchas veces… aparecen ideas nuevas que se convierten después en algún cuento de ficción.

Todo eso pasa cuando agarro mi cuadernito de hojas finitas y carga ilimitada.

Por eso si venís amagando con escribir y no te terminás de decir…

Acá te doy tres buenas «mata excusas» y un remedio casero fenomenal

Por qué ponerte a escribir justo AHORA

  1. Escuchá el silencio de tu VOZ.

Suena como de esos libros de autoayuda (me hago cargo, mucho tiempo escribí para blogs de ese estilo) pero es lo que realmente pasa.

En estos días sobrecargados de tecnología y ruidos e intensidades poder encontrar un rato, 25 minutos para vos y para acallar el celular mental es fundamental.

Es el primer paso para empezar a escucharte, escuchar cómo contás, qué decís, en fin, darle rienda a lo más maravilloso que tenés y lo que te hace irrepetible, TU VOZ.

Y para qué sirve eso?

Mirá en este momento hagas lo que hagas la forma de diferenciar tu producto, tu servicio o tu marca es a través de contar algo distinto, de tu mirada.

Y escribir un rato todos los días te va ayudar a encontrar esos ingredientes que hacen a tu voz y tu forma de ver el mundo.

(Es una experiencia que de verdad le deseo a todo el mundo)

  1. 100% libertad y creatividad

El hecho de escribir para vos sabiendo que NO tenés que mostrarlo. No tenés que contarlo.
Ni subirlo a Instagram ni nada.

Es la magia de quien baila en al oscuridad, lo hace para sí mismo y por el disfrute de hacerlo.

Y ahí cuando estás en tu lugar tranquilo, todo puede pasar.

No hay miedos, no hay trabas, nadie mira, no tenés que «lograr» nada, ningún resultado, escribís de lo que querés y cómo querés…

En esos momentos, tus musas creativas (esas que tenemos adentro y están media dormidas pero siempre con ganas de jugar) te pueden sorprender.

Hay muy pocas cosas que nos quedan ahora lejos de las redes y la mirada ajena, escribir un rato es una de ellas.

  1. Es terapeútido, Freud!

Tengo un lema que es que el arte sana y salva, y escribir es la mejor forma de liberarnos de cosas.


Obvio que aquí como fiel hija de Freud voy a seguir recomendando terapia -cualquiera sea-, cada vez que escribí cosas que no podía procesar sentí alivio, sentí que ese «peso angustioso» que llevaba se volvía aire y me dejaba respirar.

Escribir de cosas que nos angustian es una excelente manera de manejarlas o de al menos hacerlas más llevaderas.

De verdad.

Y ahora el remedio casero a todo esto…

Agarrá un cuaderno que te guste mucho (un día hableremos más de esto pero en líneas generales, odio los renglones y amo las hojas en blanco, vos me contarás cómo te gustan a vos), una lapicera que te haga feliz (azul con buen trazo «gordita») y escribí media hora, tres carillas, un rato…

Hoy
Mañana
Pasado
Seguí…

Y si tenés ganas de hacerlo mas organizandamente tengo una invitacion especial.

Me tomé este 2020 como el año de animarme a hacer cosas que vengo soñando desde hace mucho.

Una es esta.

La idea es un reto «21 días escribiendo» donde pueda compartir con vos eso que a mi me hace tan feliz.

Es una invitación a escribir todos los días por 21 días.
Nadie ve nada pero no estás a solas.
Cada vez que terminás con tu escrito diario, chocamos los 5 virtuales.
Recibís una consigna diaria por si te quedás «sin ideas», recursos extras como charlas,
audios y videos y cada tanto nos juntamos a hacer algo tan mágico como escribir…
leerse.

Imagino que seamos muchos. Y que sea una locura de papeles y lapiceras en todas partes del mundo.

Que sé yo. Tal vez la revolución esté en escribir.

Si querés saber más del reto de 21 días escribiendo (que empieza el 2 de Noviembre) dejame un comentario que pronto ya estará todo listo.

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